viernes, 30 de enero de 2009

Ven


A pesar de los metros, ven.
Como una orden, como una súplica,
Ven, ya sabes que te espero.

Muy lejos estas,
A lustros de mi existencia,
A pesar de los años, ven.

Ven con el viento,
Con la brisa de tu lejano mar,
Ven a mi embarcadero.

No necesitas desplazarte,
Navega en mis letras
Como un palíndromo, ven.

Los metros, los años,
Son solo un montón de palabras,
Nada es imposible, ven.

miércoles, 28 de enero de 2009

My mood today: (+)


Hoy de verdad que estoy contenta
El agua del río se calma
La arena se decanta
El cielo se despeja
El amor vuelve a mí…

¿Qué necesidad irascible tendrá esta clase de inicuo afán de ser tan inconforme?
Sobre todo cuando es por ambición, no por mi derecho innato contra el conformismo.
¡Que mis amigos me auxilien!
¡Que Dios me ayude!

¿Podrá ser que algún día asimile mis limitaciones y la imposibilidad de ser perfecta?
Más ocupada en lo que mis palomas dactilares pueden hacer debería estar.
¡Que se calle la caldera bulliciosa en mi lóbulo frontal!

Quiero simplemente fluir.
Quiero ser y estar.
Terminar sin refunfuñar el mucho trabajo por hacer.
Enviar todas las cartas pendientes de mandar.
Besar los besos postergados
Y activar los abrazos bloqueados.

Envío tiernas caricias a los que me leen o de mi se acuerdan.

martes, 27 de enero de 2009

¿Se nos está rompiendo?

Algo se está rompiendo en mi panza, algo en mis entrañas, no se si mas arriba, no se si más abajo. Solo se que duele mucho.

Empezó como dolor sordo y profundo, lo soporte así por una semana. Un día de repente, se volvió agudo, entonces grité.

Explote irremediablemente, arremetí contra los que estaban enfrente. Se me está rompiendo el amor. ¿Se nos está rompiendo?

Es por eso que me duele todo: me duele respirar y cada suspiro mis costillas se clavan, me duele pensar y en cada pensamiento hiel sube a mi boca.

Ya no te siento, ni aquí ni más adentro. Ni lejos ni cerca, solo no te siento. Casi irreal, tan dolorosamente ajeno.

No quiero quedarme en el recuerdo, no quiero que seas un espejismo. No quiero romper mis promesas, no quiero que rompas las tuyas.

Esto rebasa la realidad, y si lo dejo así se escapará de mis manos.

Pero ¿qué puedo hacer yo, desde acá, aparte de nada?

Imagina cuan triste estoy: por que a parte de frío y dolor, tengo miedo.

lunes, 26 de enero de 2009

Fantasía vs. Realidad

No hay mucho que decir…
Me siento simplemente apática y encuentro preocupante cuan fácil es volverse así.

Ya me había tardado. Realmente no quería que pasara. Te extraño, nos extraño.

No hay nada en mí que incitara a eso, ninguna justificación válida. Yo lo sé, solo es el peso de la realidad.

La realidad que nos baja de la esponjosa nube y nos arroja violentamente contra el suelo. Ya no es tan divertido. Asusta. Enoja. Decepciona. Me decepciono de mí.

Esto es la vida real.

Quizás extrañe la fantasía, la ingenuidad. Que más da.

Este es el día con día.

La solución: Crecer, madurar… y mientras el tiempo me llega tengo dos opciones: resignarme o improvisar.

Lastima que la apatía se llevo mi creatividad.

Mañana será otro día, eso es seguro; mañana tendré otra actitud, eso espero.

jueves, 22 de enero de 2009

Morena


Soy una niña morena
Hecha de barro y cal
Sin pechos, sin caderas
Sin alas para volar.

Soy la niña morena
Que una bondadosa mujer parió
De un padre narciso
Que solo egoísmo heredó.

Una niña morena
Que solo inconforme está
Que reniega de la luna
Y de sus ganas de amar

Aquella niña morena
Que su inocencia extravió
Siempre busca y no encuentra
Aquel rumbo ya perdió

¡Ay de mí, que soy morena!
¡Cuanto quisiera ser la de ayer!
La niña que nada sabía
La niña que iba a crecer.

Hoy no quisiera ser

… la que tiene sueño…
… la que tiene sed…
… la ojerosa…
… la delgada…
… tan inmadura…
… tan terca…
… así de ingrata…
… así de irreverente…
… demasiado injusta…
… demasiado ingenua…

Hoy solo no quisiera ser yo

"La canción que escribió mientras vendía su guitarra"

Todas las tardes lo veía, triste, solo, viejo y sucio, no quisiera sonar ofensiva, solo que así lo llegué a percibir al pasar.

Desde que entré a ese trabajo creo haberlo visto, era parte de paisaje urbano de aquellas calles que, hoy, muchos años después me siguen provocando un extraño escalofrío, miedo, risa, llanto, ya no se. Lo veía sentado a la puerta, a veces en un banquito, a veces en una silla de apariencia un tanto más cómoda, empezó por darme curiosidad, y los últimos días, solo tristeza.

La segunda cosa que llamó mi atención, después de su apariencia de vagabundo a pesar de estar vestido con ropas de buena clase, solo que sucias, fue un llamativo letrero en una cartulina verde fluorescente con un enorme y hecho a mano signo de pesos, y a los pies del mismo una muy hermosa guitarra, me gusta imaginar que era de Paracho, la cual definitivamente desentonaba con aquel andrajoso señor.

Por esos tiempos yo siempre andaba deprisa, casi trotando para alcanzar el transporte que me llevaba directo a casa, a comer rápidamente y de nuevo empezar la carrera de vuelta a mi trabajo, así que en ocasiones a penas si lo miraba de reojo. Pero al paso de los días unas extrañas ganas de develar los misterios que aquel hombre para mí escondía obligaron a mis pasos a bajar el ritmo y a la velocidad que me permitía la prudencia, pasaba a su lado mirándolo. Desde que mis ojos lo encontraban en el horizonte, hasta el momento en que se perdía a mis espaldas, segundos después de que pasaba a su lado. Pero su mirada siempre estaba fija en el piso, así que por mucho tiempo creí pasar desapercibida. Y por mucho tiempo, su rostro no pude ver, oculto tras su sombrero.

Un día fue diferente, algo de mi torpeza hizo que cayera sin razón aparente de mis manos mi cartera abierta regando así todas las monedas que en ella cabían y forzándome a parar justo frente a él. Fue como encontré el pretexto perfecto para detenerme muy cerca, esperando que el aire me susurrara sus secretos mientras me inclinaba a recoger el montón de monedas. Irremediablemente lo volteé a ver, y en ese momento se encontraron las miradas, y vi sus ojos… infinitamente azules como el cielo, también azules como los Blues, llenos de melancolía. Me detuve hipnotizada: no estaba tan sucio, no era tan feo, no era tan viejo, solo estaba triste, solo estaba solo… rompió el silencio diciéndome con grave voz, como salida de una caja antigua que durante siglos no había visto la luz, Niña, por una mirada de las tuyas te podría vender mi guitarra, siéntate aquí a mi lado, escúchala cantar… no pude menos que obedecer. Nos sentamos refugiándonos en la sombra de la marquesina, él en la silla, yo en el pequeño banco y tomó la guitarra con cuerpo de mujer, y me empezó a cantar. Su voz era infinita, luminosa y brotaba de su pecho como el llamado de un caracol. Cantó sobre una niña que siempre por ahí sus huellas dejaba, que a veces corría, que a veces trotaba, que todos los días entre semana pasaba; de cuerpo delgado, de piernas largas, de largo cabello, cabello de hada. Cantó sobre sus ojos brillantes, sus largas pestañas, los sueños que veía reflejados en su mirada; me cantó de cómo a su alma inspiraba, ternura, tristeza, curiosidad inmediata, de cómo imaginaba que la vida de ella, como la suya, era ingrata. Supe que esa niña era yo, nadie más. Cantó de sus tristezas, canto de amores y dolores, redujo a palabras y notas las lunas y colores… E inconteniblemente, empecé a llorar. Fue un llanto que brotó irreprimible desde mis entrañas, constante y silencioso, que como río fluía igual que nuestras penas, tan ajenas, tan diferentes, tan antiguas como el agua. Me dí cuenta de que sus tristezas eran oscuras, como las mías; no supe su edad, ni su nombre, menos el de sus enemigos… Solo supe que su voz sonaba, como mi alma sonaría si cantar pudiera. Y como mi llanto, se evaporó el dolor. Esa tarde no fui a comer a casa ni volví al trabajo. Antes de continuar mi camino, ya sin lágrimas para llorar ni notas para cantar, solo hubo entre nosotros un fuerte abrazo y un profundo “gracias” en la mirada. No hubo promesas, ni más palabras, ni despedidas. Dejé ese empleo y me mudé muy lejos.

Fue por casualidad que un par de años después volví por aquellos rumbos y pasé por su calle. Me detuve en seco cuando la reconocí y no lo vi en la puerta como antaño, además había un moño negro sobre la puerta. Me bajé del auto y toqué desesperadamente la puerta. Salió un joven no mayor que yo y cuando pregunté por él, concluyó que el hombre maravilloso del que hablaba debía ser su tío loco que antes ahí vivía. Me dijo que de él casi nada sabía, solo que murió de viejo, por causas naturales. A él, uno de sus tantos parientes, le había heredado todo con una única condición: cuando muriera, cosa que había sucedido no muchos días antes de mi visita, debían incinerarlo junto con su guitarra y unas hojas de papel. Cuando le pregunte por el nombre del difunto me dijo que se llamaba Amado, cuando inquirí por su apellido, le pareció sospechoso y no me lo quiso dar. Agradecí desconcertada la información y sin más me di la vuelta.

Había caminado solo unos cuantos pasos, cuando el joven me dijo: “Hey! niña, el viejo me contó de ti, dijo que alguna vez volverías, y también pidió que te dijera que las hojas que fueron incineradas junto con él, tenían escrita la canción que te escribió mientras vendía su guitarra”.

lunes, 19 de enero de 2009

Mi piel

Mi piel te llama. Se que no la escuchas por que estas lejos.
Repite tu nombre una y otra vez. No me deja.

No me permite poner atención. No puedo concentrarme.
Su murmullo constante se vuelve un grito. No calla.

Cuando más distraída estoy, mi atención le presto.
Solo escucho que insiste, repite y repite; llámalo.

Me dice que te llame. Sabe que a mi sí me escucharás.
Solo respondo: aguarda, espera un poco más.
Tu turno no ha llegado.

Mi piel no miente. Si estuvieras cerca sabrías cuanto de ti necesita.
Ya la has escuchado. Me delata todo el tiempo.

Basta un roce de ti piel. Basta que tu aliento la toque discretamente.
Mírala, se ha exaltado. Un poco más y se vuelve loca.

Solo siente el calor de tu cuerpo a corta distancia cuando ya está
desubicada, desbocada. Siempre me deja en evidencia.

Por esta vez, ignórala. Lo que la trastorna hoy es solo tu recuerdo.
Aún la puedo callar. Al menos un poco.

Yo se que no puedes venir.
Si hoy sabes que te llama es únicamente por que te lo estoy diciendo.

Por esta vez está bien. Pero es mejor que sepas la verdad.
Cuando aquí estés no pretendas ignorarla. Más vale que ni lo intentes.
No podrás. Sabes que de eso me encargo yo.

miércoles, 14 de enero de 2009

La Rosa


Tengo una rosa para ti,
Es del color de la sangre,
Suspira en mi jardín,
Desde su nicho ella arde.

Mi jardín es secreto,
Disfruta tus visitas,
Mi rosa aun aguarda
Invitación no necesitas.

Mi rosa te reclama,
Siempre insiste ingrata,
Que vengas algún día
A traerle serenata.

De todas mis flores
Mi rosa más florece,
Te espera inquieta,
Aun no te pertenece.

Mi rosa fue un botón
Cubierta por su cáliz,
En tus manos se volvió
Corona de manjares.

Paseando por mi jardín
A mi rosa buscaste
Y al dibujar su perfil
Su bouquet incitaste.

Mi rosa es más que flor
Es copa de dulce vino,
Embriagante Merlot,
Servido en piel de lino.

Tengo una rosa para ti
Está en el jardín secreto,
La llave concedí,
Te la regalé en un sueño.

La Rosa es para ti
Para dártela he nacido
Placer no solo para mí,
Para amarme habrás vivido.

martes, 13 de enero de 2009

Resignación

Resulta que hay días en que me empieza a parecer natural esta distancia, se que por la noche me llamarás si todo sale bien, si no hay algún imprevisto nos encontraremos por teléfono. Me dirás cuanto me amas, yo también te lo diré, poco más de una hora de novedades y palabras de amor. Después, adiós.

En ocasiones me siento tranquila cuando antes de dormir acepto sin refunfuñar que hoy no tendré mi beso de buenas noches y mucho menos una buena noche, reconozco que no recibiré ni un calido abrazo y si me va bien, las cobijas me quitarán el frío. Sin problemas.

A veces parece que admito de buena gana que no me haces falta al despertar, que ya no balbuceo tu nombre todavía dormida, que no te busco entre las sabanas ni debajo de la cama. Yo estoy tranquila.

La mayor parte del tiempo ya no sueño con llegar por la tarde, apresurada y preparar algo para comer juntos después del trabajo, sabes que eso no ha sucedido nunca; yo por mi parte ya me acostumbre a saber que está rutina tan anhelada aun falta mucho para volverse realidad. Todo bien.

Patrañas!! La resignación es para mí una imposibilidad… No estaré tranquila hasta el día en que eso y más sea el trofeo que me lleve a la cama cada noche, junto contigo y todo lo demás. Entonces sí, satisfecha y feliz.

Estigma de Amor. Kany Garcia (Fragmento)


Si miro al cielo
siempre encuentro consuelo,
porque aunque tú estés lejos,
es el mismo techo.

[...]
He vivido demasiado,
aún con tanta historia
tú estás, y permanecerás.

Te abrazaré,
y te besare en mis sueños,
despertare, mojada en tu recuerdo.
Caminaré sabiendo que un día
estuve entre tus dedos.

[...]

Mirando entre las calles
yo hallé tu silueta,
y voy desesperadamente a entregarte un abrazo

[...]

Que dificil es borrar memorias más allá del cuerpo,
convertiste el amor en todo un misterio

[...]

Te abrazaré,
y te besare en mis sueños,
despertare, mojada en tu recuerdo.
Caminaré sabiendo que un día
estuve entre tus dedos.

...

P.D.: tú sabes que puedo ser mucho más "kinky", pero eso no lo postearé aquí...

miércoles, 7 de enero de 2009

Querida Vivi…

Hace mucho que no escribo una carta a una amiga, y de hecho, nunca he escrito en estas circunstancias, así que de antemano te pido que disculpes mi falta de pericia para hacerlo, de repente me siento torpe y sin palabras.

Vivi querida, lamento mucho por lo que estas pasando, desde que me dieron la triste noticia pensé mucho en ti, en como estarías, en como te pudieras estar sintiendo. Pero ayer que te vi, por poco me quiebro al ver que tu dolor es tan oscuro como el luto que los cubre, a ti y a tu querida familia. Pude ver a través de tus ojos cristalizados cuan grande puede llegar a ser una pena, y cuan impotente se siente uno al no poder hacer algo al respecto.

En cuanto a mi, espero que mi fugaz presencia y ese único abrazo perfumado con el humo del cigarro de Fer, puedan al menos reconfortar un poco tu alma, como representación de que en mi tienes a una amiga, que aunque no es como tu y lejos está de serlo, te entiende, te comprende, te escucha y te presta su corazón para compartir esa tristeza que apenas adivina para que no la cargues tu sola, para que disminuya pronto.

Ahora más que nunca, deberías saber que aparte de toda la gente que los quiere y que no los dejará ni un momento, hay Alguien, sobre todas las personas, que nos proporciona una promesa, ese Alguien “que no puede mentir”, Dios, “ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada con justicia por un varón a quien ha nombrado, y ha proporcionado a todos los hombres una garantía con haberlo resucitado de entre los muertos”. (Tito 1:2; Hechos 17:31)

Deseo, si tu me lo permites, poder hablarte en alguna ocasión más acerca de esta esperanza que me permite seguir viviendo, con la que me es posible aclarar un poco mi mirada y la que me da el contentamiento necesario para, dentro de mis posibilidades, poder ayudar a otros.


Muy sinceramente, y con todo el cariño que hay en mi corazón para ti…

. A . K . O . M .