martes, 24 de marzo de 2009

Llegará mi día


Confío en que llegará mi día,
día de dicha,
de gloria,
de paz,
Por favor, de paz…

Llegará a caso
cuando ya no lo espere,
cuando ya no tiemblen
mis labios,
ni de placer,
ni de frío,
ni de profunda tristeza,
sin tristeza,
tarde pero llegará.

Llegará cuando
deje de buscar
pureza en alcantarillas
o elefantes en los cielos,
sal en los duraznos
y azúcar en el mar.
Cuando regrese
de mis húmedos sueños
seca y abnegada,
tranquila y descansada
sin necesidad de más buscar.

Hasta que llegue ese día
escudriñaré a tientas el buen amor
y la plenitud impasible,
la garantía de que nada es eterno
y el resguardo en los brazos del que no está.

jueves, 19 de marzo de 2009

Te quiero a las diez de la mañana. Jaime Sabines

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

martes, 10 de marzo de 2009

Te he de robar el aliento

Solo anticipo que será de repente,
sin darte tiempo,
sin pedirte permiso.
No seré considerada
y no pretendo amedrentarme
cuando confirme que no actuarás sumiso.
Empezaré por morder tu cuello,
con desesperada apetencia,
justo por donde corre tu sangre,
seguiré por la ruta de tus venas.
Seré poco sutil al llegar a tus lóbulos,
inmóviles victimas de mis mordiscos,
tu pulso se acelerará violento
a merced lo que susurre a tu oído.
No conforme con solo besos
me atreveré a invadirte con caricias,
triunfante veré como caes rendido
en un tormentoso mar de delicias.
Y bajaré abruptamente a tu pecho,
con la perversa intención de despertar tu vientre,
será el espacio entre tu piel y la mía estrecho.
Anticipada confieso:
ya no quedará rastro de cordura en mi mente.
Y sentiré brotar desde mi ombligo
toda esa oleada de irreprimible deseo,
¿Será que no podré más contenerme?
La verdadera razón diré: “No quiero”.

Y en medio de tus ya tantos jadeos
sumados a mis suspiros apremiantes,
viéndome como tú,
tan vencida y suplicante,
no encontraremos más remedio
que entregarnos juntos al amor.

Drugstore


Yo pruebo a lo que sabe el Riesgo
Embotelladito para Cobardes,
Que según por la garganta es fácil pasar
Y de todas maneras no me gusta,
Pues termino escupiéndolo sin más.

Pretendo catar
El brebaje preparado con Conformismo y
Un toque de Mediocridad,
Y tiene un olor casi agradable
Pero al tocar mi boca
No hago más que vomitar.

Así que permanezco
Comiendo golosa de la Miel de los Sueños y
El Almíbar de la Utópica Felicidad.
Y terminaré por ir al dentista
Ya sin dientes con que mascar.

viernes, 6 de marzo de 2009

Vanidad


Me gusta imaginarnos
Pletóricos de ilusiones,
Desnutridos de penurias,
Repletos de cuentos
Y con tiempo de sobra para gastar.

Me gusta imaginarnos
Leyendo un buen libro,
Tomando un buen vino,
Gozando las delicias de la música,
Mientras me cuentas una historia.

Sobre una mórbida alfombra
Y un gran cojín para compartir,
Sin más vestido que el aire
Ajenos a la vacuidad del día con día,
Sin preocuparnos por comer,
Por dormir,
Por resolver,
Por esperar.

Solos, gozando plácidamente
Forasteros en esta tierra,
Sin sudores,
Sin percances,
En un desenfadado intento
De encontrar en la vanidad
Lo que nos negaron
Sin consideración un día:
Paz.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Cuando no digo “Te Amo”


Cada que no digo “te amo”,
Se marchita una flor en mi garganta.
No niego que a veces,
Solo a veces, es por falta de ganas,
Y nadie tiene la culpa,
Quizás las rémoras o las plantas.

Cuando no digo “te amo”
Casi siempre siento pena,
Porque es como un beso que no doy,
Como un bebito que no nace,
Un momento que dejo pasar,
Que se ha perdido para siempre,
Y será consumido por la tierra.

No necesitaría esbozar una rápida disculpa
Que me librase temporalmente de la culpa,
Porque únicamente ahí, frente a mí,
Viendo el fulgor en mis ojos,
Entenderías mi silencio,
Y sabrías que cada vez que no lo dije
Fue con la intención de que lo escucharas
Solo cuando pudiese estar en tus brazos.