jueves, 25 de noviembre de 2010

Silencio



Escucho su petición
callada, aunque hablarle quisiera.

Retengo de mi boca el llamarle
Ay! cuanto le dijera

Lo que no se hizo, no será jamás.
¡si buscarme pudiera!

Cumplo su sentencia
-que más daño no hiciera-

¡Que no pida que vuelva!
él no quiere que vuelva

Respeto sus decisiones
sin esperanza, sin espera

Me ha pedido dejarlo volar
vuela paloma, no vuelvas más.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Alive

Encontré la más convencional de las maneras, la más simple, para confirmar de alguna forma su existencia. Que alguna vez nuestra vida se cruzó, casí para siempre y hasta me amó y lo amé. Puedo verlo brillando verde desde su ventana.

Pero él, ¿cómo sabrá de mí, que aún vive conmigo?

Yo ya no puedo contarle como es mi corazón: ni las alegrias, ni las penas, ni los cambios, ni los planes, ni los recuerdos. Lo veo lejano, desde mi puerto. Lo extraño siempre, sobre una silla y sueño con él, todavía a veces. Sus retoñitos y sus respetables raices. Su pais. Su fe y soledad. Sus risas distorcionadas por la distancia y su voz. Su voz! Su voz de mar.

Comprendo que amar no es siempre suficiente. ¡Si pudiera tan solo remediar lo irremediable! Irme con él a la Tierra de los sueños -en el cuarto nivel del sueño- y no volver jamás.

Él no se va de mi cuando se aleja.
Porque nacimos juntos a la luz y vive y crece en mi entraña más secreta.
Que nadie sepa que el niño que nace de mi corazón es hijo suyo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Paradoja inconcebible


Quise y por querer
me odiaron.
Odie y entonces me amaron.
Amé y odíe pero les dió lo mismo.
Dejé de amar,
enamorándome
y terminé odiandome a mi misma.

Basto amar sin límite
para que me amaran igual, entonces,
irremediable,
llegó el final.

Mas alguien me amó,
me volvieron a odiar,
llegó mi momento
para volver a amar.

En este circúlo enfermizo del amor
y del odio,
solo espero.

Ahora ¿qué pasará?