jueves, 5 de junio de 2014

El nuevo significado del amor

Esta noche, otra vez, nos peleamos. La suma de pequeñas cosas que se acumularon resultaron en que no estamos durmiendo en la misma cama: que por estar esperando a mi papá olvide que debía ir a la farmacia, que por no querer salir casi a media noche te pedí que fueras por mis píldoras anticonceptivas, que por estar aún trabajando no podías ir, que por esperarte a que fueras se hizo tarde y cuando al final sali las farmacias ya estaban cerradas, que no apagaste la luz de la planta baja antes de subir y cuando te reclame por no apagarlas, apagaste las de la recamara, cerraste la puerta y me dejaste afuera.

Después de casi dos horas sin poder dormir llego a la misma conclusión de todas las noches que pasamos lejos, enojados o no: te amo.

Escucho que estas dormido, escucho cuando despiertas porque tu respiración cambia y se que me buscas a tientas, buscas mis piernas y sales del sueño y tardarás en volver a conciliar el sueño porque te cuesta dormir sin mi, como a mi me cuesta sin ti Porque me amas, nos amamos.

Pero a veces el estrés se acumula, llora la niña o no estoy de humor y entonces el fantasma de la discordia aparece.

Amar no es tan fácil como creiamos. No todo se cura con besos o se arregla en la cama, aunque si debería resolverse antes de dormir.

Eso significa ahora el amor: hacer a un lado el orgullo y pedir perdon antes de robarte un beso. Dormir a veces lejos para recordar que no me gusta dormir separados. Dejar de lado las insignificancias pero valorar las pequeñas cosas, los detalles con los que adornamos nuestra unión.

Y amar, en la medida de lo posible, sin complicaciones innecesarias, pues suficientes vicisitudes trae la vida consigo como para agregarnos gratuitamente más.

Mientras tanto, esta noche, te voy a extrañar.