miércoles, 5 de octubre de 2016

Bitácora de recién casada

Tianguis


Noviembre 4, 2011.


Tengo que ir al mercado.
Escoger el pollo más fresco y no olvidar [pedir] que me hagan el favor de quitarle la piel, porque es demasiado cruel para mi hacerle eso a un pollo, aunque ya esté bien muerto. Y se me olvida. Escoger lo más barato pero lo más bueno y regatear, siempre regatear para ahorrar un poco más, aunque no lo necesite, reclamándole a la marchanta el más nimio detalle en la fruta para que me le rebaje un poco, y después al hacerme la cuenta final, exigirle que me le rebaje un poco más. Nunca lo hago y por compasión a una esposa joven e inexperta, solitas me hacen las rebajas.

Pasar al "super" a comprar lo que me hace falta: su caja del cereal para el desayuno, mi avena, los pañales de la bebé... lo demás; siempre se me olvida algo, de todas maneras al día siguiente tengo que volver. Me haré amiga del vigilante.

Tengo que ir a las telas.
Escoger las cortinas que necesito urgentemente (¿cómo se puede hacer el amor así?) y escogeré las más oscuras, que en consecuencia son las más feas, pero no tengo más opción porque a mi esposo le gusta dormir en tinieblas, y caminando entre los rollos y mientras el joven encargado me corta la tela, me voy a acordar de ti. De cuando eras niño e ibas a una tienda así, de las cintas métricas pegadas en las mesas, de las tijerotas que sustrajiste de tu secretaria para poder cortarte las uñas cuando llegaste a Arica porque no tenías ni corta-uñas, ni mucho menos cotones, y se te hacían burbujas en los oidos y no podías escuchar bien el arrullo de los cuculíes; del sinforoblog...

Claro que me voy a acordar de tí.
Siempre lo hago.

Pero volveré a la casa, sin recordar si quiera como lo hice porque todo el camino me habré estado acordando de lo que platicábamos y asustada por mi distracción, porque ahora que soy mamá no me es lícito, me concentraré en hacer la comida, asqueada comprobaré que otra vez se me olvidó pedir que le quitaran la piel al pollo y me iré sumiendo en una espiral de pequeños y graciosos accidentes cotidianos donde no cabes tú.

Aunque más tarde volverás.
Siempre vuelves

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